Una de las tantas afirmaciones del bailarín argentino, actor, acróbata y Fitness presenter Ivan Keim en esta charla. Desde Alemania, mano a mano con C&M.
-Ante todo, sos bailarín y actor ¿Cómo nace tu relación con las actividades fitness?
-Mi relación con del mundo del fitness nace a los 15 años. Yo entrenaba en un grupo de Hip hop por ese entonces y participábamos de competencias. Allí descubrí la Aeróbica de competición y eso me voló la cabeza: era como la danza, pero con un una destreza física y una exigencia que iban a otro nivel. Así que decidí entrenar en Aeróbica para competir y así me metí de lleno en el mundo del fitness. A los 16 cursé la tecnicatura de formación como profesor de clases de fitness y desde los 17 años dicto clases. Mis pasiones: el arte y el fitness, la creatividad y la destreza física.
-¿Cuándo y por qué te fuiste a Alemania?
-Yo no me vine directamente de Argentina a Alemania. Mi objetivo era “cruzar el charco” e instalarme en Europa (donde sea). Primero llegué a Barcelona, España, porque tengo familia allí. Esto fue a finales del 2011. España pasaba por una crisis financiera monstruosa y no había forma de conseguir un contrato de trabajo legal. Pronto conocí a un francés, me enamoré y terminé viviendo en París 2 años. Poco tiempo antes de que expirara mi visa en Francia me llegó una oferta de trabajo en Alemania para un centro deportivo muy importante de la región, como profe de Fitness y a la vez coordinador del área de clases… Y así fue como terminé en Düsseldorf, la capital de la región oeste de Alemania, una ciudad bellísima.
-¿De qué modo trasladaste tu formación artística a las clases?
-No hay una fórmula para explicar esa conexión, creo. Después de varios años, me doy cuenta de que mucho de ese traspaso fue algo que se dio de forma natural. Sin embargo, hoy tengo registro de algunos puntos muy importantes: La formación en danza me hace registrar la calidad del movimiento. Esto es lo que hace que la gente te vea y diga ¡Ah! Pero vos sos bailarín… El control del cuerpo de un bailarín marca muchísimo la calidad de ejecución. Claro que la formación como actor y la experiencia en el escenario también aportan mucho. La gente elige compartir una hora de su día con vos, y no solo busca entrenar sino también divertirse. En ese sentido, el lado del entretenimiento, el manejo de la energía al frente de la clase y la conexión con la gente durante esa hora es algo que definitivamente desarrollé gracias al teatro.
-¿Cómo definirías tu estilo como instructor?
-Enérgico, elegante y alegre.
-¿De qué recursos te valés para dar (lo que es a tu criterio) una buena clase?
-Una buena preparación es crucial para una buena clase. Un buen profe tiene que tener la clase preparada y aceitada, solo así se puede trabajar con claridad y orden. Eso siempre es sinónimo de éxito. Una buena conducción verbal y gestual también es súper importante. La gente necesita ser guiada en la clase. Solo así los alumnos ganan seguridad en lo que tienen que hacer, y con eso confianza en tu trabajo. Claramente, la conducción solo puede funcionar si la preparación de la clase es buena. Lo último que siempre nombro es la sonrisa, porque es el mejor motivador que tenemos. Si el profe irradia energía positiva, la gente lo recibe.
-Quienes han hecho Clásico han pasado por mucha exigencia física ¿Cómo manejás esto con tus alumnos?
-Creo que, en esto, por suerte, mis alumnos de Fitness se salvan. Yo dicto al día de hoy clases de danza, inclusive ballet, y allí sí que soy muy exigente. La danza clásica lo requiere. Eso es también lo que buscan los alumnos que se quieren formar en ballet, la perfección en la ejecución del movimiento. En el área del Fitness la exigencia es otra, porque el objetivo es diferente. Hablamos de bajar de peso, de tonificar, de “despuntar el vicio”, de eliminar el stress, etc. Acá no se busca la perfección, se busca la correcta ejecución, y en todo caso se desafía la resistencia. Definitivamente, en mi clase (de Fitness) no controlo a los alumnos como a las nenas que hacen ballet.
-Hace un tiempo pudimos verte con clases en vivo en la fanpage de C&M. ¿Hacés alguna diferencia con respecto a las clases que das en tu país o en el resto de Europa?
-Sí y no. Sí, porque el público varía mucho de país a país. Mismo en Europa, por ejemplo, la clase que uno prepara para Alemania no es la misma que para Francia, España o Inglaterra. Cada país tiene un gusto y un estilo definido y una capacidad de ejecución diferente. Digamos a grandes trazos que los italianos y los franceses son amantes de clases de altísima complejidad coreográfica y de una metodología muy dinámica (pocas repeticiones), más amantes del Aerodance que del Step. En Alemania, ¡la metodología es de vida o muerte! Acá son mucho más amantes del Step que del Aerodance. Los ingleses prefieren un nivel medio/suave, y de mucho show en el escenario. Estos son solo algunos ejemplos. ¿Por qué digo sí y no entonces? Porque cuando dicté mi clase en la fanpage de Cuerpo & Mente, no solo me siguieron alumnos de Argentina, sino que también me siguieron alumnos de Europa. En este sentido, las clases online son un desafío mucho mayor. ¿Cómo hacés para tener contentos a todos los públicos? Siendo sobre todo muy fiel a tu esencia. Sí, la clase que preparé para ese momento fue de un nivel intermedio. Más suave que lo que se hace generalmente en Europa, pero más fuerte que lo que se acostumbra hoy en Argentina. Mi trabajo en el step es probablemente más complicado que lo que los argentinos están acostumbrados a realizar, pero al mismo tiempo muchos argentinos siguen mi trabajo por las redes; saben lo que hago y les gusta. Es más, muchos me escribieron para agradecerme porque tuvieron la posibilidad de tomar una clase de nivel europeo.
-¿Sos partidario de las clases online?
-Sí. Creo que es una modalidad que ya existía antes pero que muchos la mirábamos con escepticismo. Admito que es un desafío enorme para todos. Hay que ser mucho más claro y preciso a la hora de explicar un ejercicio; además de ser conscientes sobre los riesgos de lesiones que podemos provocar al no ver a los alumnos en vivo. Lo online requiere ser muy cuidadosos y responsables con la tarea de enseñar.
-Sin duda la pandemia de COVID19 también afectó tu trabajo. ¿Cómo estás viviendo hoy esta situación?
-Obviamente esto nos ha afectado de forma radical. Todos los eventos y convenciones han sido cancelados por el momento. Hay una pérdida económica, claro. Lo que es aún más grave para mí es que el mercado se encuentra prácticamente bloqueado, frenado, congelado. Por ahora, la pandemia nos ha obligado a expandirnos de forma virtual y eso, aunque nos aleja del contacto real, a su vez acorta las distancias internacionales. Ojalá esto nos traiga también cosas positivas en un futuro próximo.
-Por útimo ¿Hay algo que tengas pendiente (en referencia a tu trabajo) y que soñás realizar?
-Uno sueña y proyecta. Luego trabaja con compromiso y dedicación, y los sueños y metas se van alcanzando. Y por cada sueño cumplido nace otro. Un sueño que espero cumplir en el futuro es acercar a Argentina todo lo que he ido aprendiendo. Poder enseñar y por qué no educar, formar. Aportar con mi granito de arena al crecimiento de esta industria dentro de mi tierra natal, con compromiso y dedicación. Ya llegará.
