Pura emoción. Así se podría definir la final de Vigo. Caigamos en el lugar común de decir que, si un guionista hubiese hecho una película así, no sería creíble. Pero también caigamos en el lugar común de decir que la realidad supera la ficción, porque, la verdad, lo amerita.
Cuando el año pasado el catamarqueño Agustín Tapia decide unir su destino deportivo con el español Coello, la primera meta que les puso el público fue el número uno. Arrancaron con esa presión. La única duda era que ambos, en sus cortas carreras profesionales, siempre habían jugado con alguien de experiencia al lado, alguien que pudiera llevar el timón de la pareja.
El Rey Arturo había arrancado con Miguelito Lamperti, para saltar directamente a la convocatoria de Bela.
El Mozart Tapia tenía en sus palmares solamente ex números uno, con la única excepción del brasileño Marcello Jardim, su primer compañero internacional. A su lado habían estado Juan Martín Diaz, Pablo Lima, Bela, Sanyo.Todos jugadores veteranos. Capitanes de equipo. Pero eso no fue problema.

Pareja uno: los españoles Lebrón y Galán. Pareja dos: el también español Coello y el argentino Tapia. La película empieza en la gira sudamericana. Torneo en La Rioja. Lebrón y Galán no participan por lesión de Galán. Tapia y Coello arrancan con un título.
Siguiente etapa, vuelven los por entonces pareja uno, y pierden la final con Tapia/Coello con cierre polémico y discusión por un error del árbitro del que Galán se agarra para salvarse de un match point. Demostración de personalidad de Agus y Arturo para sobreponerse y demostrar que no son solamente dos caras bonitas. Que, si hay que remar, reman.
Galán se lesiona, y a partir de ahí son tres títulos más seguidos para Tapia y Coello, las tres veces contra Di Nenno y Stupaczuk, los terceros en discordia.
Para llegar a Vigo con la lucha por el uno en un partido: si Lebrón/Galan y Tapia/Coello llegaban a la final, definían el título en ese partido. Y como en cualquier película predecible, es lo que pasó. Y para darle más suspenso, se terminó definiendo en el tie break del tercero.
Un Coello que por momentos sintió la presión, no resta méritos al tremendo nivel y racha de los nuevos N°1. Después de 4 años de Lebrón/Galán en la cima, más un año de Lebrón con Navarro, un argentino vuelve a estar al tope del ránking WPT.
Bravo al Rey y al Mozart. Felicitaciones.
Guillermo Russell
