La visita del circuito a sudamérica no solamente nos mostró la salud deportiva del circuito profesional, sino también que nuestro deporte llegó para quedarse. O mejor aún, para seguir creciendo.
Tres torneos, Asunción en Paraguay, Mar del Plata en Argentina y Santiago en Chile. Que explote todo en Argentina, más que nada en Mar del Plata, la primera ciudad del mundo donde el pádel se transformó en popular, no sorprende, pero nos marca que el crecimiento en nuestro país no para. Entradas agotadas desde el jueves, ocho mil personas abarrotadas demostrando que el deporte en Argentina se vive con pasión, diciendo que el 20×10 sigue en curva ascendente.
Ahora sí podría ser sorpresa ver el circuito profesional pisando Chile y Paraguay. Si bien son dos países que hace mucho tienen pádel, nunca había llegado a la popularidad que tiene ahora. Público entusiasmado, conocedor, disfrutando con pasión sudamericana el mejor pádel del mundo. Si bien los estadios no estaban rebalsados como el Polideportivo de Mar del Plata, el deporte goza de muy buena salud, y son dos países más que se están ganando un lugar en el panorama mundial a fuerza de sumar gente, que en definitiva es lo que más sirve.
Todo eso desde el punto de vista del crecimiento y del desarrollo, pero vamos a lo más importante: lo deportivo.
Desde ese lado, dos parejas marcaron diferencias: Coello/Tapia y Galán/Chingotto acapararon las tres finales. El Mozart y el Rey dominaron (dos títulos y una final, en la que no estaban bien físicamente) los ponen como grandes candidatos al uno, al encarar la segunda parte del año. Y un título y una final le dan la razón a Galán en la elección de su nuevo compañero, y los pone como candidatos a pelear por el uno.
Atrás de ellos, un paso arriba de los demás, un paso abajo de los dos primeros, los Súperpibes. Di Nenno y Stupaczuk metieron tres semis, pero ninguna final. Un resultado que puede ser muy buena para cualquiera, pero que para Franco y Martín puede sonar a poco, teniendo en cuenta que se los presentaba como candidatos a pelear el uno. Tienen pasta, tienen juego, todavía pueden. Es cuestión de afinar un poco más.
Y, un paso abajo, podemos nombrar a Lebrón y Navarro. Los españoles, ex-número uno como pareja, metieron dos semifinales. Al igual que los súperpibes, suena a poco para la expectativa que habían generado. A diferencia de los Súperpibes, parece que la mecha es muy corta. Tienen que aparecer rápido los resultados.
El Boss en Mar del Plata, un párrafo aparte
El mejor jugador de la historia se retira este año. Y Mar del Plata fue la única parada del circuito en Argentina, por lo que el torneo en La Feliz fue el último de Fernando Belasteguín en Argentina como profesional. Y lo que causó Bela en ese torneo fue indescriptible. Además, apoyado por un torneo que parecía guionado para su despedida. Dos partidos épicos en tres sets para meterse en cuartos, donde cae ante la pareja uno, Coello/Tapia. Dos jugadores jóvenes que lo tuvieron como compañero en sus recientes lanzamientos en el circuito, que profesan una declarada admiración por Bela, y que le cedieron el protagonismo con gusto.
Mar del Plata fue la despedida de Argentina que se merece el más grande, los que asistan al resto de los torneos que faltan para terminar el año en todo el mundo, aprovechen. En unos años le van a poder decir a sus hijos que vieron en vivo al mejor de todos.

