Una mirada sobre la evolución y nuevas modalidades del Ciclismo indoor por parte de Cida Conti, junto a referentes en esta disciplina: Sebastián Avellaneda, Argentina, Maribel Inacua, México, y Julio Torres Van Grieken, Venezuela.
Vivimos en una época en la que la obsolescencia programada no sólo afecta nuestros dispositivos electrónicos, sino que también afecta la forma en que hacemos ejercicio. En el universo del fitness, lo nuevo no siempre es lo mejor. Las modalidades nacen, ganan popularidad meteórica y muchas veces desaparecen a la misma velocidad con la que aparecían. Otras resisten durante décadas, adaptándose responsablemente sin perder su esencia. Recordemos la gimnasia sueca de Pehr Henrik Ling, que permaneció activa durante más de un siglo, y la evolución natural que llevó a la creación de programas más dinámicos y eficientes.
Pero también he visto con cierta tristeza cómo algunas modalidades perdieron su camino. Hablo del Step (el amor de mi vida), e incluso Jump, que yo mismo lancé en Brasil en 2001. Lo que era simple, divertido y eficiente se convirtió en algo tan irrealizable y complejo que se alejó del estudiante ordinario e inevitablemente perdió espacio – asegura Cida, maestra y referente del fitness en Brasil.
Esta reflexión me lleva a pensar en las clases de ciclismo de interior, un clásico del entrenamiento cardiovascular que en los últimos años ha ganado versiones estilizadas, donde el pedal va acompañado de coreografías de brazos, movimientos fuera del asiento, luces pulsantes, mantras motivacionales y a veces incluso mancuernas. Hermoso de ver. Instagramable. Pero la pregunta que me hago es ¿Esto sigue siendo ciclismo de interior?
Leé la nota en la Edición 384.
