Atención con la carga interna

La carga interna representa un concepto clave, aunque a menudo subestimado, en el ámbito del entrenamiento y la preparación física.

Por Matías Serusi

En términos técnicos, la carga interna refiere a la respuesta biológica específica del organismo ante un estímulo de entrenamiento, que incluye aspectos fisiológicos, hormonales y neurológicos. Esta respuesta no solo condiciona la recuperación inmediata, sino también las adaptaciones a largo plazo.

En detalle, la carga interna abarca diferentes variables que sirven para evaluar cómo tu cuerpo procesa y responde al entrenamiento:

1- Frecuencia cardíaca (FC).  Un indicador inmediato del estrés cardiovascular, de cómo responde tu corazón al esfuerzo. Cuanto más alta es la FC en reposo después del entrenamiento, mayor es la carga interna acumulada.

2- Variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV).  Un parámetro clave para evaluar la recuperación del sistema nervioso autónomo. Una HRV baja indica estrés o fatiga acumulada, mientras que una HRV alta refleja buena recuperación y adaptabilidad.

3- Fatiga neuromuscular.  Refleja el agotamiento del sistema nervioso central y periférico. Se manifiesta en la reducción de fuerza, coordinación y capacidad de generar potencia, a menudo medible mediante tests de salto vertical o dinamometría.

4- Percepción subjetiva del esfuerzo (RPE o RIR). La escala de percepción del esfuerzo (RPE) y el método de repeticiones en reserva (RIR) permiten cuantificar subjetivamente cuánto esfuerzo percibís que realizaste, otorgando una medida precisa de la fatiga que no siempre puede medirse objetivamente.

5- Cambios en indicadores subjetivos. Incluye aspectos como la calidad del sueño, apetito, ánimo, motivación y capacidad de recuperación, que se alteran claramente cuando la carga interna es alta y la recuperación es insuficiente.

Leé la nota en la Edición 385.

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