¿Fuerza o músculo?

Una mirada desde la práctica y la experiencia. Las diferencias entre ganar fuerza y ganar músculo. Cómo entrenar según lo que queramos potenciar.

Por Prof. Pablo González

Durante más de tres décadas dedicadas al entrenamiento y la docencia he aprendido que la fuerza no siempre se mide en kilos, ni la transformación en centímetros. Comprender la diferencia entre ganar fuerza y ganar músculo es mucho más que una cuestión técnica: es entender cómo queremos vivir, movernos y sostenernos en el tiempo.

El peso que libera
Hace unas semanas, una alumna de 72 años se paró frente a una barra por primera vez. No buscaba cambiar su cuerpo, sino volver a subirse al colectivo sin miedo. Cuando la vi levantar con seguridad el peso planificado para ella, entendí -una vez más- que la fuerza no se mide en kilos, sino en libertad.
Esa escena resume lo que he visto a lo largo de mi carrera: personas que llegan buscando estética y descubren autonomía; otras que creían entrenar el cuerpo y terminan entrenando el carácter.
En los varios años que llevo trabajando con atletas, alumnos, instructores y adultos mayores, confirmé que la diferencia entre ganar fuerza y ganar músculo no es solo biológica, sino también conceptual y emocional. Entrenar fuerza es educar al cuerpo; entrenar músculo, muchas veces, es responder a un ideal. Ambas tienen valor, pero cada una requiere propósito y método.

De ayer a hoy
Cuando comencé a trabajar en la década del 90, el entrenamiento se medía casi exclusivamente en estética. El ideal era el cuerpo grande, marcado y definido. La fuerza aparecía como un medio, no como un fin.

Leé la nota en la Edición 387.

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