Frase común a las hermanas Vanina y Silvina Escudero. Dos grandes bailarinas con quienes compartimos un recorrido por su carrera. Entre la vida y la danza, claro está.
La entrevista con las hermanas Escudero había sido pautada para el mes de febrero, previo al aislamiento social preventivo que se dio a partir del 20 de marzo del año en curso. Por aquel entonces, cuando aún gozaban de la gratificación de trasmitir conocimiento en un espacio propio, Vanina y Silvina nos abrieron las puertas del estudio de danza que montaron con dedicación en la localidad de Martínez. Lamentablemente las condiciones socio-económicas del país y diferentes circunstancias llevaron al cierre momentáneo del establecimiento. «Danzas Escudero fue para nosotras un sueño de toda la vida y nuestro día a día por cinco años, donde dejábamos todo en pos del aprendizaje y bienestar de nuestros alumnos. Pusimos mucho trabajo y horas de vida. Pero no hubo manera. Los gastos fijos se mantenían y sin alumnos fue imposible de mantener. Ambas relatan con melancolía el cierre de un sueño y confiesan haber intentado sostener el espacio desde la virtualidad, pero fue algo difícil de llevar.
Para leer la nota completa suscribite gratis a la revista digital N° 353.
