Si de bailar y volar se trata, ahí está ella: Naty Marrapodi. Quien convierte cada clase en una verdadera fiesta. Quien confirma cada día su absoluta pasión y compromiso con su trabajo, demostrando profesionalismo, pero también dejando el corazón en todo lo que hace.
-Contanos un poco sobre tus comienzos en el mundo del fitness.
-Inicié mi trayectoria en 1993 en la aeróbica de competición, entrenando durante tres años y participando en diversas competencias. En 1995, obtuve el título oficial de Instructor en Técnicas de Gimnasia con Silvia Chediek. Luego me sumé a la Escuela Rectora de Aeróbica, donde me formé junto a destacados profesionales como Jorge Brambati, Gabriela Retamar, Marcelo Levín y Daniel Ibáñez. Posteriormente realicé el Instructorado de Ritmos con Romina Samelnik. Y desde entonces, he mantenido horas fijas de clases de Ritmos Latinos en varios Megatlón, actividad que continúo hasta hoy.
También hice el profesorado de Educación Física; y en 2024 finalicé la Licenciatura en Actividad Fisica y Deporte, consolidando así mi formación en el ámbito de la educación física y el fitness.
-¿Cómo se va dando esa tendencia hacia lo que hoy es tu fuerte: los ritmos?
-Desde siempre el baile ha sido una de mis grandes pasiones. Pero, además, tuve la oportunidad de asistir a convenciones donde conocí a destacados profesionales como Claudio Melamed y Roxana Ramírez, quienes dejaron una gran huella en mi formación. Sus clases eran intensas, inspiradoras y, sin duda, las que más disfrutaba. Con el tiempo, me di cuenta de que las clases de ritmos eran en las que mejor me desenvolvía y en las que más me solicitaban, por lo que poco a poco esta experiencia fue definiendo mi perfil profesional (especializándome en ritmos), donde puedo combinar mi pasión por el baile con la enseñanza y el fitness.
Leé la nota en la Edición 383.
