Juan Martín Díaz, El Galleguito, El Señor de los Reflejos, JMD, a los cuarenta y ocho años anunció su retiro.
Cuando voy a un torneo, ahora que no voy a tantos, no quiero perderme nada. Quiero ver los clásicos, quiero ver los jóvenes, quiero ver las revelaciones. Y me pasa que al final del día ya tengo demasiado pádel en los ojos, y casi que no distingo entre una bandeja y una víbora.
Pero hay jugadores que, por alguna causa, los quiero aprovechar. Los busco en la grilla e intento no ver el partido anterior, o tomarme un cafecito y relajarme, como para poder paladearlos. Son esos jugadores que, a pesar de los muchos partidos que hay grabados en el rígido cerebral, te sorprenden.
Hoy anunció su retiro uno de los más grandes. Si bien no fue un Fundador, estuvo muy cerca, y es de los pocos jugadores que quedan activos que vivieron la Época Dorada en Argentina. Y es de esos jugadores para disfrutar. Todavía me sorprendo buscando si transmiten la primera ronda en los streaming para parar el día y verlo. Todavía, cuando voy a un torneo, no miro el partido anterior o me tomo un cafecito.
Si uno dice Diego (o «el Diego») sabemos que estamos hablando de Maradona. Bueno, Juan Martín consiguió eso en el pádel. Con el nombre alcanza para saber de quién hablamos. O ni siquiera, la sigla JMD también es suficiente. Siempre fue el distinto, el adelantado. Combinó resultados (trece años como la mejor pareja del planeta junto a Bela, la mejor pareja de la historia de nuestro deporte) con lujo, sorpresa, admiración por parte de público, organizadores y jugadores por igual.
Juan Martín Díaz, El Galleguito, El Señor de los Reflejos, JMD, a los cuarenta y ocho años anunció su retiro. «Si el cuerpo me deja voy a jugar hasta fin de año, el año que viene ya no». Bastante nos dio, bastante disfrutamos de ese pádel que en su momento nos parecía distinto, y que hoy vemos que era simplemente adelantado.
Después de haberle hecho varias notas, de haberle comentado innumerables partidos, y de extasiarme con su magia infinitas veces, insto desde acá a todo aquel que tenga la suerte que el WPT o el Premier pase cerca de su ciudad a buscar en la grilla cuándo juega, que se acerque tranquilo, se tome un cafecito antes, y que aproveche y lo paladee. Háganme caso, no se van a arrepentir. Pase lo que pase, no van a volver a ver algo igual.
Guille Russell
