Más no siempre es mejor

Una vez que producimos el estímulo suficiente con un entrenamiento intenso se inicia una cascada de respuestas fisiológicas adaptativas y no hace falta alargar el mismo. Es como seguir martillando una vez que un clavo está totalmente introducido en la madera. Si entrenamos fuertemente por más de 60 minutos se elevan drásticamente los niveles de cortisol degradando el músculo tan difícilmente ganado.

Es muy común que esto suceda con el “exceso” de entusiasmo de una persona que dice entrenar más de 3 horas seguidas en el gimnasio y quejarse de que no gana músculo o peor aún, retrocede en sus progresos.  Podemos citar el ejemplo de los maratonistas y velocistas, los primeros entrenan mucho tiempo  a una intensidad intermedia mientras que los velocistas realizan entrenamientos cortos y muy intensos.

Mi recomendación es que con las pesas deben hacer lo mismo, entrenamientos cortos e intensos.

Fabián Fórnes
Body Coaching Integral

Modelo: Florencia Gil

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