Aunque el ejercicio es recomendado en la mayoría de los embarazos, existen ciertos límites y precauciones que se deben tener en cuenta para garantizar tanto la seguridad del bebé como de la mamá.
Por Dra. Mariela Villar Heidelberger
El ejercicio físico durante el embarazo es altamente recomendado por organizaciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), siempre que no existan contraindicaciones médicas.
En este sentido, para los entrenadores personales y profesionales del ejercicio físico, resulta fundamental comprender los límites y adaptaciones necesarias durante esta etapa, de modo de poder garantizar la seguridad de la clienta y del feto, además de ofrecer un acompañamiento responsable y profesional.
Ejercicio: las dos caras
Es cierto que actividad física moderada durante el embarazo ofrece numerosas ventajas. Entre ellas:
- Mejora del estado de ánimo y niveles de energía
- Disminución del riesgo de diabetes gestacional
- Reducción de molestias comunes como dolor lumbar y estreñimiento
- Mayor capacidad cardiovascular y muscular
- Preparación del cuerpo para el trabajo de parto
Pero también hay factores importantes que establecen ciertos límites en la actividad física durante esta etapa:
Leé la nota en la Edición 385.
